Merece la pena rezar por causas como la de la Vida, como hicimos el día 27 en la parroquia. Por si nos quedaban dudas, una de las asistentes nos ha mandado un testimonio impresionante de confianza en la oración, y de como el Señor escucha cuando le hablamos.

¡No dejéis de leerlo!

Hoy he sido bendecida especialmente por el Señor.
En mis trayectos a pie, siempre que puedo, procuro pasar por la Dator: ese esquinazo, ese cartel, ese seto que la oculta, todo golpea dentro de mí, y rezo con mucha intensidad, con fe y esperanza, segura de que no tardarán mucho en derrumbarse las murallas de las conciencias de los que ahí “trabajan”, y quizá los muros de la clínica. Desde que se comenzó el camino “Hacia la Adoración Perpetua” me afirmo más en esta idea, pues me parece imposible que con el Señor tan cerca, expuesto en la Custodia, puedan suceder esas atrocidades. Además, tenemos la fuerza poderosísima del Rosario, de tantos rosarios rezados por tantas personas en torno a esa manzana.

Hoy, día de los Santos Inocentes, le he pedido a la Virgen un “rescate”, como hago muchas veces. Hoy me lo ha concedido. He hecho ese trayecto, como tantas veces, y al llegar a la esquina de la Dator, una chica joven llegaba al mismo tiempo. La he abordado sin saber muy bien qué decir; he comenzado presentándome, mirándola con cariño, y no recuerdo bien qué más le he dicho. Le he hablado de que había personas que podían ayudarla, he sacado la tarjeta de la “Fundación Madrina” y he llamado para saber exactamente dónde estaban. Todo ha sucedido de un modo fácil y natural, no he tenido que “arrancarla” de la puerta de la clínica; mientras nos dirigiamos hacia la Fundación, me ha ido contando cosas de su vida. Cuando hemos llegado, mientras esperábamos en una salita muy sencilla (estaban atendiendo a otra persona) ha seguido contándome… Con las lágrimas, le asomaba la soledad, la tristeza, la falta de cariño. Hemos pasado a un despacho muy sencillo, y la persona que nos ha atendido ha querido quedarse con ella a solas. Yo le he preguntado a Lorena si quería que la esperara; me ha dicho que no, que ya me llamaría (nos habíamos dados los teléfonos). He dado plantón a una amiga, pero he llegado a la “Adoración con el Señor” a tiempo (me llamaron anoche para decirme que quizá estuviera yo sola). Había tres personas más, a quien he pedido que me ayudaran a dar gracias y que rezaran por ella. Ha sido el primer paso, supongo que queda mucho por hacer. A quien lo leaís os pido también oraciones.

El Señor no se deja ganar en generosidad, nos da el 100 por 1. Con la Vigilia de anoche cuántos milagros hará, que seguramente no conoceremos. Esto ha sido una experiencia sencilla, pero su Grandeza llena la Tierra.

Santa María, Madre del Amor Hermoso, Fuente de la Vida, ruega por nosotros pecadores.