Fumata negraHoy comienza el Cónclave.

Comenzará por la mañana con una misa solemne, a las 10:00 a.m. denominada Pro eligiendo Papa (Para elegir Papa), en la basílica de San Pedro, que dará paso al procedimiento electoral, que data de la Edad Media. Esta eucaristía será presidida por el decano de los cardenales, Angelo Sodano y concelebrada por todos los cardenales. También asistirán los cardenales no electores.

Los cardenales electores (todos aquellos con menos de 80 años en la fecha en la que la Iglesia entra en estado de Sede Vacante, en esta ocasión 115) se reunirán en la Capilla Paulina para dirigirse, en procesión solemne, a las 16:00, a la Capilla Sixtina, cantando las letanías, donde se celebrará el cónclave propiamente dicho. Una vez concluidas las letanías, con cada cardenal en su sitio, se canta el “Veni Creator Spiritus”.

Después de esto, el cardenal decano, Angelo Sodano, leerá la fórmula de juramento, y a continuación, cada cardenal elector pronunciará su nombre y, poniendo la mano sobre los Evangelios, dirá:

Nosotros los cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la constitución apostólica del sumo pontífice Juan Pablo II ‘Universi Dominici Gregis’, emanada el 22 de febrero de 1996.

Igualmente prometemos, nos obligamos y juramos que cualquiera de nosotros, que por divina disposición, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desarrollar fielmente el Munus Petrinum de Pastor de la Iglesia Universal y no cesará de afirmar y defender hasta la extenuación los derechos espirituales y temporales, además de la libertad de la Santa Sede.

Sobre todo, prometemos y juramos observar con la máxima fidelidad y con todos, ya sea clérigo como laico, el secreto de todo aquello que en cualquier modo concierne a la elección del Romano Pontífice y todo lo que ocurre en el lugar de la elección y se refiera directa o indirectamente al escrutinio.

No violar en manera alguna este secreto tanto durante como tras la elección del nuevo pontífice, a no ser que el mismo pontífice confiera explícita autorización; jamás apoyar interferencias, oposición u otra forma de intervención con la autoridad secular u otro grupo de personas que quisiera interferir en la elección del Romano Pontífice“.

Una vez que los 115 han realizado el juramento, el Maestro de Ceremonias Litúrgicas Pontificias, Mons. Guido Marini, pronuncia la frase “extra omnes” (todos fuera) y todos los que no participan en el Cónclave salen de la Capilla Sixtina.

Se cierran las puertas para proceder a las votaciones que concluirán con el humo blanco que anuncia la elección del nuevo Papa. En caso de no haber consenso, el humo será negro, como el de la foto que ilustra este post.

Los purpurados votarán cuatro veces al día, dos por la mañana y dos por la tarde, hasta que el nuevo pontífice sea designado.

Cuando lleguen a un consenso,le corresponderá al cardenal Decano de la asamblea, en este caso el Cardenal Giovanni Battista Re, formular la pregunta al elegido: “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”.  Y si recibe el consentimiento, pregunta: “¿Con qué nombre quieres ser llamado?”.

Para levantar el acta de la aceptación del nuevo Pontífice y el nombre que asumirá, en ese instante ejerce como notario el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Mons. Guido Marini, y como testigos, dos ceremonieros.

Acto seguido, se procede a la quema de papeletas para la “fumata” blanca, que comunica a los fieles que ya se ha elegido a un nuevo Papa.

La logística dispone que posteriormente el Pontífice se vista como tal en la llamada “Estancia de la lágrimas”, llamada así “porque todos lloran de la emoción del momento”.

Después el Papa vuelve a la Capilla Sixtina, se procede a la lectura de un pasaje del Evangelio ligado al ministerio petrino, se reza brevemente, los cardenales desfilan ante el nuevo Pontífice para felicitarle y prometerle obediencia, y antes de abandonar la Sixtina todos juntos entonan el Te Deum.

De camino al balcón que da a la Plaza de San Pedro, el Papa procede a la Adoración Eucarística, para luego ser presentado a los fieles por el Cardenal Protodiácono, Jean-Louis Tauran, mediante la conocida fórmula del “Habemus Papam”. Finalmente, el nuevo Papa dará su primera bendición apostólica Urbi et Orbi, “para Roma y el mundo entero”.

Desde el humo blanco hasta el “Habemus papam” podrían pasar unos 50 minutos, que estarán acompañados por el repicar de campanas de la Basílica de San Pedro.

Este Cónclave contará con una interesante novedad: Antes de presentarse a los fieles, el nuevo Pastor de la Iglesia universal se tomará un momento para la Adoración Eucarística y encomendar su pontificado a Dios. “Se ha previsto este año algo nuevo y muy significativo. Una vez que el Papa salga de la Capilla Sixtina para ir a saludar a los fieles al balcón, pasará antes por la Capilla Paulina y hará una breve oración silenciosa y personal ante el Santísimo Sacramento”, explicó el director de la Oficina de Prensa, Padre Federico Lombardi.

Desde la web de la parroquia intentaremos manteneros al día con cualquier posible novedad que se produzca. Recemos por los cardenales y por la elección de nuevo Papa.

Fuentes: acipensa.com y vatican.va