Os traemos las historias de varias personas de Pedernales. No dejéis de leerlas.

Angelina

Angelina es una niña de los Cayucos, uno de los barrios más pobres de Pedernales.

Angelina es una niña muy tímida y callada, tranquila y súper cariñosa siempre que te acercabas a ella y le mostrabas atención. La madre de Angelina está enferma de tuberculosis y hay temporadas que Angelina vive incluso con sus vecinas por el riesgo de la enfermedad. Su madre no tiene dinero para pagar el alquiler de la vivienda y en algunas ocasiones ha tenido que vender la ropa de la niña para los gastos.

Esta niña está muy sola.

GRACIAS  al Centro Nutricional puede aprender y jugar con otros niños a la vez que comer todos los días.  Además, cada día el centro le ofrece un plato de comida para su madre enferma.

GRACIAS a tu colaboración, entre otras cosas, Angelina tiene una vida lo más parecido a una niña de su edad.

Francis

Francis es un niño de tres años y 9 meses de edad, nacido en Pedernales (R. Dominicana). Actualmente vive en el barrio de Los Cayucos, uno de los más pobres de todo Pedernales.

Francis sufre de una parálisis en todo el cuerpo, causado por un trauma cerebral en el momento del parto.

Las condiciones en las que vive no son las mejores puesto que no dispone de una silla de ruedas que le pueda facilitar su movilidad. Los facultativos nos han asegurado que ésta es la mejor forma de ayudarle a mejorar sus condiciones de vida.

Su entorno familiar no es el más idóneo. Francis tiene un hermano de unos 8 meses y una madre que tiene ahora mismo 14 años. Su familia está sostenida por su abuela, la cual trabaja en una cementera de la zona para poder llevar dinero a casa.

Desde el grupo de misiones estamos llevando a cabo una iniciativa, entre nuestras personas más cercanas, para recaudar el dinero suficiente para poderle comprar la silla de ruedas y  poder ayudar al mejor desarrollo de Francis.

Estamos muy cerca de poder conseguirlo, así que GRACIAS por todas las aportaciones que ya habéis realizado.

Digna

Digna era una mujer de unos setenta años que vivía en la loma de Aguasnegras (Pedernales). Vivía con su marido, Moreno, en una casita en la entrada del pueblo, debajo de la loma donde está la capilla de la Virgen de la Altagracia de Aguasnegras. Si mi memoria no me falla, el matrimonio de Digna y Moreno era el único de la comunidad. Esto es importante porque su matrimonio dio un testimonio verdadero de lo que realmente significa un matrimonio a día de hoy. Su matrimonio fue sinónimo de entrega, esperanza y don recíproco de uno al otro, valores que en República Dominicana brillan por su ausencia.

Conocimos a Digna hace nueve años cuando fuimos por primera vez, pero no fue hasta dos o tres años más tarde cuando nuestra relación comenzó a crecer. El primer año que empezamos a vivir durante una semana en las distintas lomas fue una experiencia inolvidable. Gracias a estar allí durante tantos días pudimos mantener largas conversaciones con ella. Recuerdo que después de un día muy ajetreado de catequesis, misa, rosario y no sé cuántas cosas más, Digna nos invitó al grupo de misioneros que allí vivíamos a cenar en su casa. Guardo tantos buenos recuerdos de aquella cena y  de Digna y Moreno que me dan ganas de volver de nuevo.

No sé si Digna cambió mucho al habernos conocido, los que sí hemos cambiado somos nosotros. El hecho de conocer a una mujer abnegada, capaz de dejar lo que estuviera haciendo para poder recibirnos en su casa con un vaso de jugo en la mano y algo de comer en la otra, era un testimonio viviente del amor de Cristo y de la Iglesia.

Digna falleció en el año 2014 debido a un cáncer que le detectaron en un estado avanzado y no pudo tratarse debido a la falta de medios y a las circunstancias.

Padre Antonio

El Padre Antonio Fernández, sacerdote misionero del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), fue enviado a finales del año 2007 a la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia de Pedernales, de la que ha sido párroco hasta julio del pasado año 2014. Han sido casi 7 años de vida entregada a la comunidad y de una importante labor pastoral, educativa y social.

A su llegada a la localidad, el Padre Antonio tomó las riendas de todas aquellas iniciativas que los anteriores párrocos habían puesto en marcha, tales como el centro nutricional del barrio de Los Cayucos (en cuya construcción la Parroquia San Germán colaboraba ya desde el año 2006), y los llevó a término. Pero además se embarcó en nuevos proyectos, tanto en el ámbito  parroquial como en el social. Contribuyó a mejorar la calidad de vida de la población de las lomas, a través de la creación de pozos de agua y la construcción de pequeños edificios polivalentes, que podían ser utilizados como iglesia, escuela o refugio en caso de catástrofe natural. También fomentó entre la comunidad parroquial la protección del medioambiente, la defensa de la vida y la familia y el valor de la educación. Se implicó como un agente social más de la comunidad, participando en los comités de emergencia y poniéndose al mando de la Fundación para el Desarrollo de Pedernales, que promovía los valores turísticos de la zona. Y por supuesto, reavivó la fe de los creyentes, ayudándoles a profundizar en su espiritualidad y a comprometerse con la evangelización. En estos años Pedernales se ha convertido en un ejemplo en la diócesis por la puesta en marcha de la Misión Continental, la creación de pequeñas comunidades de fe en los barrios y el anuncio del Kerigma.

Sin duda ha sido su amor por Dios y el Evangelio lo que ha hecho tan fructífera la labor del Padre Antonio. Y nosotros podemos estar seguros de que somos una parte importante de ese éxito, no por nuestras múltiples capacidades, sino por nuestro apoyo mutuo, trabajo en equipo y confianza en Su Voluntad. Todo ello ha permitido que, a pesar de las limitaciones económicas y las circunstancias adversas, la comunidad de Pedernales haya crecido tanto en lo material como en lo espiritual. El grupo de misioneros de nuestra parroquia que cada año ha viajado hasta República Dominicana ha supuesto un pequeño “respiro” para este sacerdote. Nuestra energía y  entrega ha permitido dar un “empujón” a aquellas iniciativas que necesitaban más medios para ponerse en marcha, pero también ha sido un descanso para el Padre Antonio que durante nuestra estancia podía tomarse unas merecidas vacaciones en España, confiando en nosotros la vida y actividad de la comunidad parroquial.

Pero esta colaboración no solo ha tenido lugar durante los meses de verano, sino que ha traspasado las fronteras geográficas para crear un hermanamiento real entre ambas comunidades, a raíz del cual hemos podido ayudar con nuestras aportaciones a varios jóvenes a realizar sus estudios universitarios en la capital, recaudar los fondos necesarios para construir y equipar el centro nutricional y pudimos también unirnos para ayudar desde España y Pedernales a nuestros hermanos de Haití tras el terremoto del 2010. Y todo ello ha sido gracias al trabajo del Padre Antonio, pero también a que Dios nos ha hecho cruzarnos en este camino de entrega y servicio para poder así trabajar como un solo cuerpo.

Por todo ello, tras casi 10 años de hermanamiento, podemos afirmar que el resultado de todas nuestras aportaciones materiales, económicas o de tiempo no ha sido exclusivamente la construcción de un centro nutricional o la dotación de material escolar para las escuelas, sino  también una fuente de solidaridad, hermandad, unidad y entrega y un ejemplo vivo de la universalidad de Iglesia. Hagamos que siga siendo posible por mucho tiempo más.

Isaias

Isaías es el catequista de la comunidad de media montaña agrícola “El Mogote”. Es también el enlace que transmite las necesidades de la aldea a la parroquia de Pedernales. Muchas son las necesidades que se canalizan a través de este agricultor que, además, es técnico comunitario de salud de Cáritas.

Gracias al apoyo de la pastoral social y de la salud de la parroquia de Pedernales, y a través de Isaias, se han logrado algunos avances en la loma: letrinas para mejorar la higiene; acceso a una pequeña cantidad de agua potable cada semana y el inicio de un proceso de regularización para algunos inmigrantes haitianos de la loma.