pamplin_web

Pamplin es un niño que vive en uno de los barrios más pobres de Pedernales en una chabola. A sus doce años, se preocupa de sus tres hermanos más pequeños porque sus padres se desentienden mucho de ellos. Ninguno de los niños está escolarizado por desinterés de la madre. Esta familia tiene muchos problemas para prosperar y abrirse un futuro mejor para todos.

Su madre tiene problemas mentales y su padre problemas con el alcohol. La precariedad en la que viven y los pocos medios de los que disponen impresionan. En la casa sólo disponen de colchones viejos apilados unos encima de otros

Pamplin y sus hermanos tienen pocas prendas de vestir que cuidan al máximo para poder reutilizarlas, aunque no dispongan de agua corriente ni para poder lavarse ellos mismos. Durante una semana estuvimos yendo a su “casa” con jabón y agua en garrafas, con los que ellos mismos se lavaban y ayudaban a lavarse a los más pequeños;  viven día a día de lo que consiguen comer gracias a la caridad de algún vecino o amigo, teniendo que hacer una hoguera con piedras fuera de la casa para cocinar los alimentos.

Van al Centro nutricional caminando desde casa todos los días. Allí

han podido conocer y jugar con otros niños, han realizado actividades educativas propias de su edad, y finalmente sentirse en familia y cuidados por la Iglesia. El ejemplo de estos niños del centro nutricional cada año roba el corazón a los misioneros que les conocen, propiciando no pocas conversiones y cambios de vida, no solo por la pobreza en la que viven sino por la profunda gratitud que demuestran por lo que se hace por ellos. Esta gratitud nos llama a salir de nosotros mismos, de nuestras quejas y caprichos, y nos abre aquellos ojos que son los de la fe para percibir las gracias, amores y cuidados que recibimos constantemente de Dios, e, incluso cuando no las entendemos, dar gracias por ellas.

 

GRACIAS por tu colaboración al Centro Nutricional. La vida de niños como Pamplin puede cambiar y encontrar un hogar donde sentirse arropado y querido por el resto de niños y por las chicas que lo cuidan.

william_web

William fue un vecino de la loma de la Altagracia, una pequeña comunidad que se encuentra en lo alto de la montaña.

Era un señor de unos cuarenta años que padecía una enfermedad crónica y terminal. Con el paso del tiempo se había quedado solo en su casa donde se mudó su hermana desde la capital en el momento que se volvió dependiente. William vivía postrado en la entrada de su casa. No se podía mover y se pasaba los días con la mirada perdida hacia el infinito y sin hablar con nadie. Una mañana de 2012 dentro de las visitas de la pastoral social los misioneros junto con un sacerdote nos acercamos a su casa para rezar con él, y durante tres días, poco a poco, su corazón se fue transformando. Fue entonces cuando tras unas catequesis de preparación y viendo la disposición de William se le bautizó, recibió la primera comunión y la unción de enfermos. La celebración tuvo lugar en su casa acompañado por toda la comunidad de la loma, que vieron como Dios transforma el corazón de las personas a través de los sacramentos.

William falleció a los seis meses de recibir los sacramentos, estando lleno de Dios. Los vecinos de la Altagracia nos contaron cómo cambió su vida tras esta visita, empezando a llevar el peso de su enfermedad junto con Cristo y dejándose cuidar por los demás, siendo así testigo del Amor para ellos. A través de las visitas pastorales a los enfermos William pudo recibir los sacramentos para así estar más cerca de Dios.

GRACIAS a la oración de tantos como tú, en Altagracia se preparó el corazón de un hombre para que a través de los sacerdotes recibiera a Jesús para siempre.

Sariel, es un niño de los Cayucos, un barrio muy pobre de Pedernales. A pesar de sus ocho años, está muy pendiente de su hermano pequeño Christopher, con quien comparte la mayor parte de su tiempo.

Es un niño con tendencia a la violencia, no come mucho, no sabe asearse. Está aprendiendo a escribir, aunque no es una tarea fácil en un niño tan inquieto como él. Le cuesta sociabilizar ya que lo único que busca es un poco de comida para él y para su hermano, sin tener que compartir lo poco que consigue. Es muy servicial y siempre está ayudando, a pesar de que con sus compañeros no se suele llevar muy bien. Lo que mejor sabe hacer Sariel es dar abrazos, siempre está buscando el cariño de otras personas, incluso venía a misa sólo para poder demostrarnos lo mucho que nos necesitaba.

Gracias al Centro Nutricional está aprendiendo a sociabilizar con otros niños, tiene unas nociones básicas de higiene, recibe una comida al día, está atendido médicamente, etc. La posibilidad de salir de acceder a todo esto es porque tú has querido colaborar para el mantenimiento del centro, el salario del personal, el  material sanitario y escolar.

 Sariel es un chico admirable que sólo quiere tener una infancia como el resto de niños de su edad y sólo tener que preocuparse por aprender y estudiar. Para todos los misioneros su testimonio supuso una nueva forma de entender la pobreza y descubrir a Dios.

GRACIAS por tu colaboración al Centro Nutricional. En él están haciendo grandes cosas con Sariel.