Carta del grupo misionero

Carta abierta de un miembro del grupo misionero en la que se nos explica la situación por la que está pasando Haití:

¡Feliz día del Señor!

Pertenezco al Grupo Misionero de nuestra parroquia.

Desde el año 2006 viajamos cada verano a la República Dominicana, en concreto, a la ciudad de Pedernales, en la frontera con Haití. Somos muchos los jóvenes que hemos respondido a la llamada del Señor en la “misión”, recibiendo a cambio mucho más de lo que dimos.

En este momento, nuestros hermanos de Pedernales se enfrentan al reto de acoger a los miles de desplazados de Haití desde que ocurrió la catástrofe.

Campamento de refugiados

El Padre Antonio es un sacerdote español que cada verano nos acoge en su casa parroquial durante el tiempo que estamos en la misión. Él nos ha comunicado, que son muy pocos los recursos con los que cuenta, y que es él mismo el que gestiona el transporte en barco de los víveres y medicinas que consigue adquirir.

El Padre nos informa de que la situación es muy complicada, ya que hay pocos recursos sanitarios y económicos, además de una gran dificultad para las comunicaciones de un pueblo a otro.

Él nos pide ayuda, y nos garantiza que todo lo que reciba por nuestra parte será gestionado por él mismo, haciéndolo llegar a las personas que más lo necesitan.

Sin porcentajes, sin intermediarios, su dinero irá íntegramente a quien más lo necesita.

Desde la parroquia ya se han enviado 18.000€ de ayuda urgente además del dinero recogido durante la campaña que duró del 28 de Febrero al 28 de Marzo, pero toda ayuda parece escasa ante esta situación.

Después de haber vivido actividades para recaudar fondos: mercadillos benéficos, conciertos y una exposición fotográfica permanente es necesario no quedarse ahí y seguir ayudando a la comunidad haitiana.

Si quieren colaborar, pueden hacerlo a través del ingreso de sus aportaciones en el número de cuenta que se les facilita en la parroquia y que aparece al final de está página.

Estamos convencidos de que podemos ayudar mucho y a muchas personas, pero necesitamos su generosidad.

Ánimo, sean generosos. Hay esperanza.

Muchísimas gracias.

parroquia.
Desde el año 2006 viajamos cada verano
a la República Dominicana, en concreto, a
la ciudad de Pedernales, en la frontera con
Haití. Somos muchos los jóvenes que hemos
respondido a la llamada del Señor en la
“misión”, recibiendo a cambio mucho más
de lo que dimos.
En este momento, nuestros hermanos de
Pedernales se enfrentan al reto de acoger
a los miles de desplazados de Haití desde
que ocurrió la catástrofe.
28
domingo
El Padre Antonio es un sacerdote español que
cada verano nos acoge en su casa parroquial
durante el tiempo que estamos en la misión.
Él nos ha comunicado, que son muy pocos los
recursos con los que cuenta, y que es él mismo
el que gestiona el transporte en barco de los
víveres y medicinas que consigue adquirir.
El Padre nos informa de que la situación es muy
complicada, ya que hay pocos recursos sanitarios
y económicos, además de una gran dificultad
para las comunicaciones de un pueblo
a otro.
Él nos pide ayuda, y nos garantiza que todo lo
que reciba por nuestra parte será gestionado