P. Jesús Trullenque

Jesús

 

Me llamo Jesús y tengo la suerte de ser sacerdote de Cristo, en mi caso desde hace muy poco, porque me ordenaron el 27 de Abril del 2013.

Si tuviera que resumir mi vocación y mi historia con Dios, creo que escogería el lema que Cristo me regaló para mi ordenación: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios”. A veces la gente te pregunta: ¿Por qué tanto empeño en que todos crean en Dios? ¿Por qué no aceptar que cada uno tiene una manera de vivir y algo distinto en qué creer?

Pero la pregunta no está bien hecha. Se entiende mejor todo si empezamos por: ¿Quién es Dios para ti?

Pues bien, es un tipo al que yo ni siquiera conocía. Pero que he ido descubriendo que ha estado siempre ahí para mí. Es alguien que ha estado toda mi vida empeñado en creer en mí. Yo le he dicho muchas veces esa frase que hoy me dicen a mí, le he repetido hasta la saciedad que tengo mi propia manera de vivir. Y él lo ha respetado cada vez que yo lo he dicho, pero no por ello ha dejado de estar ahí para mí cuando después me he caído. Alguien que me llamó amigo y estuvo a mi lado cuando a mi más falta me hizo. Es alguien que por alguna razón no me reprochó nunca mis errores –pecados los llama él- y que parece no haberse fijado jamás en mis imperfecciones. Dios es ese que sorprendentemente cree en mí más que yo mismo. Es el artífice de todo lo que tengo y más amo. Y sospecho que cargar conmigo alguna vez le ha dolido. Cuando en mi familia había problemas el me escuchaba, me alentaba, me quería,… cuando sentí soledad y vacío él me hizo compañía y me dio un rumbo…cuando me llamó a ser suyo no dijo sino: Te enseñaré a querer, más de lo que quieres hoy a quién sea que puedas imaginar.

Yo soy sacerdote para cantar la belleza de Dios. Para hablarles a todos de lo que hizo conmigo. Pero sobre todo, para hablarles de lo que puede hacer contigo. Soy sacerdote para decirte que Dios te ama, que a sus ojos eres bello y valioso, y que ante su fuerza no hay en tu vida oscuridad que pueda durar. Para gritarte que tienes alguien en quien confiar. Y que lo sé porque lo he visto y lo he vivido. No se trata de no respetar lo que piensas o lo que crees o cómo vives. Nunca he encontrado nadie con más respeto hacia todo eso que el Dios que me dio a conocer mi querida Iglesia. Pero yo soy sacerdote para decirte que cuando tu forma de pensar y de vivir se rompa, aquí encontrarás misericordia, un horizonte nuevo, limpio y grande. Y la posibilidad verdadera de amar y ser amado.

Soy sacerdote con un montón de fallos. Cualquiera de mis compañeros, laicos o no, de esta parroquia te podría hacer una lista, y te digo yo que les faltarían bastantes. Y a pesar de todo, soy sacerdote porque Cristo escoge tu pobreza y la mía, para demostrar  a todos hasta que punto quiere entregar su vida por ti.

Soy sacerdote de un Dios que a fuerza de estar enamorado de ti y de mí, hace grande nuestra vida, y la da un futuro que pasa por encima de la misma  muerte ¿Cómo no voy a cantar su gloria? ¿Cómo no voy a hablar de él? ¿Cómo no voy a querer dártelo a conocer? Si es verdad que encontré a alguien así ¿Quién se cree que me lo pueda callar?