P. Simón Pierre

Padre Simón

Gustad y ved que bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. (Sal 33,9)

Mi nombre es Simón Pierre Ruterana, sacerdote ruandés. Llevo poco tiempo como sacerdote (fui ordenado el 15 de agosto 2012) y para mí este versículo del salmo expresa lo que es un sacerdote: un elegido de Dios para ser un instrumento de su bondad y de su misericordia, porque nuestro Dios de verdad es bueno. Y cuando uno ha gustado de su bondad y de su misericordia no puede otra cosa que cantarle al Señor su mucha misericordia.

Si, es la misericordia divina, el amor de Cristo, que me ha llevado hasta aquí, hasta el sacerdocio ministerial. Es el amor de mi Dios que me ha sostenido hasta hoy. Cuando era niño una de las primeras canciones que aprendí decía: “estaba sentado al borde del camino, enfermo y muy cansado; escuché la voz de Cristo que me decía: ‘hermano mío que estas cansado y hambriento, levántate y come que nuestro camino es largo’.” Hoy con treinta años afirmo que mi vida ha sido y es como lo dice la canción, Cristo no cesa de animarme a caminar hacia la casa del Padre, de alimentarme con su cuerpo, de acogerme con misericordia y ternura después de cada una de mis caídas.

Si, es esa misericordia suya que el Señor me manda proclamar y derramar en su nombre a todos los hombres sobre todo a los más pobres, sus hijos predilectos. Por siempre cantaré las misericordias del Señor y anunciaré su bondad; y por siempre le daré gracias por haberme hecho sacerdote, su sacerdote.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.”  (Sal 22,6)